Un finde sin alcohol (3 de 3), por el Dr. Jara

martes, 7 de abril de 2009

Ultima parte de la mini-auto-bio-novela sobre la semana trágica. Espero que, en conjunto, os haya gustado.

Tercera parte: sábado.

Al despertar a eso de la 1 me sorprendo a mí mismo cuando veo mi cara. Tengo ojeras, pero el abotargamiento y los ojos enramados no se han presentado en mi faz esta vez, me apetece escuchar música e incluso salir a la calle a dar un paseo. Busco una excusa estúpida para salir de mi casa, cuando recuerdo que la noche anterior había quedado con Justo (a la 1 también) para ir al Cum Laude a montar los instrumentos y demás, pues esa tarde era preciso que “tocáramos” para un colegio mayor.
Como un rayo me visto y me peino un poco. A pesar de que la noche anterior fue de perros, esta mañana me encontraba radiante y de buen humor. Pensé que la falta de alcohol podría haber influido en esto.
A la una y media aproximadamente llego al Cum Laude. Cerrado. No me costo deducir que Justo no se había presentado, a juzgar por la enorme cogorza que se había agarrado la noche anterior. Eran casi las dos, así que me propuse molestarle y despertarle. Le llame:

- ¿Sí? – cuando estaba a punto de colgar me responde la voz tenue de lo que podría ser una octogenaria.
- Ehm... ¿Justo? – mire la pantalla del móvil por si me había confundido, pero no, había llamado al numero correcto y no conocía a esa señora.

Increíblemente, era Justo. La conversación que siguió fue una mezcla de ruidos inaudibles, apenas podía oírle. Obviamente, no iba a levantarse para venir, dudo mucho que fuera capaz de abrir los ojos en ese momento. Dejamos lo de montar para después de comer.

A las 4 quedamos con el mismo objetivo Isra, Justo y yo. Al aparecer Justo me topo con lo que me suelo encontrar cuando le miro a las 4 de la mañana: los ojos rojos, el pelo alborotado, ligero encorvamiento y sonrisa maléfica en mi cara. Pero, por si yo no me había dado cuenta, me recordó que estaba muy borracho.

No tardamos mas de quince minutos en montar y era pronto, por lo que acompañamos a Justo a que se cambiara de ropa, y después a Israel con el mismo fin. Se supone que empezábamos a las 6, y puntualmente, por una vez en nuestra vida, quince minutos antes estábamos preparados, escribiendo el orden de las canciones que tocaríamos, Isra con una copa, Justo y yo con una cerveza. No empezamos hasta las siete, razón por la cual Isra y Justo (sobre todo Justo) dieron rienda suelta a su espíritu embriagador y desvalijaron gran parte de la barra. Lo mismo durante el concurso y después del mismo. Después, me fui para casa a cambiarme y cenar, luego iría a casa de Chechu, donde estarían todos haciendo botellón. Pero no pensaba llegar a las 10 y ver como todos se cogían el cermeñal.

Me presente a las 11 y media. Después de la típica bromita de no abrir y de hacerme gastar el dinero de una llamada, pase a la sala de la pequeñísima casa de Chechu donde se llevaba a cabo el magno evento. Todos, excepto Isra, que no había llegado, estaban viendo un partido bastante aburrido a mi parecer, pero termino pronto.

Día tras día, me estoy acostumbrando a ver a Castaño borracho. Cuando yo bebía mucho no era consciente de la facilidad con la que se emborracha. Normalmente su postura, en casa ajena, es apoyar la espalda contra el respaldo y abrir las piernas, mostrando al respetable su exagerada probóscide. Tras el partido, Justo, que llevaba gran parte de la noche en silencio, emergió de las profundidades y comenzó a mostrarnos su lamentable estado. Lo primero fue bajarse los pantalones. Luego se subió los calzoncillos hasta aproximadamente las axilas. Por ultimo, nos enseño las coordenadas exactas de sus lefadas, produciendo en la Gentuza admiración y repulsa simultáneamente. No tardo mucho en cansarse y volverse a sentar.

Poco tiempo después, tras otro gran espacio de silencio, mirando hacia abajo, pensando en Dios sabe que, se levanto y nos anuncio su retirada:

- Me voy para mi jodida casa – le costaba caminar.

Le prosiguieron abucheos de toda clase, a los que Justo hizo caso omiso. Dijo que se iba y eso era lo que estaba dispuesto a hacer. Pero yo sabia que no se había ido. Conocía a Justo lo suficiente como para saber que se había quedado dormido en los comodísimos sofás de Chechu. Son muchos años con él. ...Eso, y que no oí cerrar la puerta al salir.

- ¿Qué te apuestas a que este esta durmiendo en el salón? – Le pregunto a Adame (que por cierto, también se llevaba una buena)
- ¿Sí? ¡Voy a ver!

Se levanto. A los diez segundos estaba de vuelta:

- Como le conoces, macho...
- Sí, claro, claro...

Le dejamos tranquilo durante un rato. En la tele estaban retransmitiendo una partida de póquer, juego al que, como no tengo ni zorra idea de jugar, me interesa cero. Pero Michi, Mono y Alberto no quitaban ojo de la caja tonta.
La trompa de Castaño se acrecentaba. Además, se sentó al lado de Mono, con quien compartía Red Label. Haciendo gala de su honestidad y aprovechando el estado de Castaño, Mono no dudo en esconder el ultimo trago del licor, guardándolo para sí alegando que se había terminado. A Castaño no le importo mucho, pues dio buena cuenta del Passport, botella en principio pensada para Fco (que, callado, no paraba de beber) y Justo, que seguía traspuesto.
Después del póquer pusieron un programa sobre sexo que todos tuvimos el placer de ver, pero no de escuchar, ya que Castaño no cerro el pico en cosa de media hora, a pesar de nuestros ruegos y suplicas.
Adame quiso recuperar a Justo con el argumento del programa X:

- ¡Justo, Justo, están poniendo tetas en la tele!
- Me da igual, déjame

No estaba para nada. Incluso le hicieron fotos sin que el se enterara. Al rato, cuando pensábamos que no se despertaría nunca, apareció en la sala:

- Uffff... Me ha venido esta siesta de puta madre – tenia el mismo aspecto que cuando se acostó – Ahora estoy mucho mejor. No sabéis la trompa que me tenia.

Se sentó un rato con nosotros. Antes de que me diera cuenta, había vuelto a desaparecer para regresar al sillón del que procedía. Nadie dijo nada al respecto, estamos algo acostumbrados ya.
He olvidado mencionar un intervalo de buenos chistes, donde Isra se corono gracias a la extracción de chistes del individuo que lloraba semen del día anterior. Un buen rato, sin mas relevancia.

A las dos y media, baza mía mediante, decidimos irnos, no sin antes despertar a Justo. Nos costo lo nuestro, todos sabemos que Justo puede dormirse en mitad del campo de batalla de Austerlitz. A Mono no se le ocurrió otra cosa que meter sus pantalones (se los había quitado para dormir, como en su casa) en el ascensor y mandarlo al segundo piso.

- ¡A ver, deja de putearme que ya se me ha pasado la trompa! – el aspecto seguía siendo el mismo, pero si es cierto que gesticulaba con mas soltura.
- ¡Pero que yo no los tengo! – Mono puteara mucho, pero nunca aprenderá a mentir.

Después Israel le escondió un zapato. Estos incidentes solo sirvieron para retrasar nuestra salida de casa de Chechu. Teniendo en cuenta que no había tomado mas que un vaso de agua en toda la noche, tenia bastantes ganas de irme de ahí. Al conseguirlo, algunas voces se alzaron a favor de ir al bingo. Israel y yo terminamos adelantándonos para llegar al Candela.
No lo soporte mas y me pedí un cubata, un bourbon con cola, para variar. Las copas de ese bar no son precisamente especiales para gourmets, pero en mi estado y a esa hora, un vaso de yodo con hielo hubiera sido suficiente. Aun conservaba mi buen humor de esta mañana, junto al aliciente de cobrar cien euros por no hacer casi nada, pero me encontraba cansado y lo ultimo que deseaba era apoltronarme en la barra, por lo que durante un rato estuve charlando animadamente con la Gentuza que me había acompañado. En el Candela te hacen 2 x 1, así que me vi “obligado” a tomarme otra copa.

Al rato me di cuenta de que, aparte de que el bar estaba vacio, faltaban muchos de nosotros por aparecer. Llame a Michi y me contó de ir al Fresas. Encantado, fui como un rayo. Había mas gente que el día anterior y, además, estaba la Elena con sus amigas. Un poco de compañía femenina siempre alegra el momento, aunque dichas féminas estén como cubas. Me tome otra copa, prometiéndome a mí mismo que seria la ultima de la noche. Tras muchas fotos y saborear la copa todo lo que pude, se hizo algo tarde (es lo que tiene salir a las 3) y Michi decidió que era hora de irse. El resto de Gentuza fuimos al Paki Palla pero, como era de esperar, estaba a punto de cerrar. Finalmente, acordamos ir al Atahualpa, lugar donde entrar significa estar borracho, buscar compañía del sexo opuesto y; por norma general, salir significa abandonar el campo de batalla haciendo eses. Evidentemente, no era mi caso, pero quería ver como se desenvolvían Mono, Fco y Castaño. El primero apenas hablaba, se mantenía de pie bebiendo su cerveza sin prisa, pero sin pausa. Fco era uno de los que más había bebido, pero ha adquirido la experiencia suficiente como para aparentarlo sin hacer el vándalo ni resbalar cuando habla. Es un gesto que todos agradecemos. Castaño seguía tan animado como en el primer momento de la noche, golpeando una viga del techo con fuerza al ritmo de la música que ponían. Una música que, por cierto, me estaba gustando bastante, pues el pincha se abstuvo de poner el Canto del Loco, Pereza y demás basura. Curiosamente, a Mono le estaba pareciendo todo una mierda.

Era tarde, Castaño no pillaba ni a tiros y Mono estaba cansado. Se largaron, dejándonos a Fco y a mí, los últimos hombres en pie. Justo se había ido antes, Adame se fue del Fresas alegando tener un partido al día siguiente, Chechu y Alberto... no me acuerdo, simplemente.

Fco y yo teníamos una cerveza cada uno en la mano. La cosa no pintaba para largo, si no fuera por que dos muchachas de muy buen ver se quedaron a medio metro de nosotros durante toda la noche.

- Jara, vamos a ligar con estas dos – me sorprendió mucho el comentario de Fco.
- ¿Con esas? Jajajaja, bueno, inténtalo si quieres.
- No paran de mirarnos, Jara – y Fco no paraba de mirarlas a ellas.

No sé si realmente las chicas estaban interesadas o era todo fruto de la imaginación de Fco, pero es cierto que de vez en cuando cuchicheaban mientras nos miraban.

- Joder Jara, ¿qué les podemos decir?
- Si quieres te doy un cigarro y les pides fuego – lo sé, es triste, pero ligar no es lo mío.
- Pídeselo tu, anda.
- Ni de coña, a mí me han visto darme fuego con el zippo.
- Joder, somos unos pringaos. Tengo ganas de mear pero no voy a ir, por que seguro que se van – creo que Fco estaba convencido de que las dos tías estaban detrás de el.
- Echo de menos a Israel y a Trujillano... ¡si hubieran estado aquí...! – reflexione – Bueno, si hubieran estado aquí se las hubieran llevado ellos.

Un cuarto de hora de ridículo y tristeza después, se marcharon en busca de cazadores con mas cartuchos. Fco, frustrado, se fue para casa; y yo, tambien algo frustrado pero, por alguna extraña razon con una sonrisa en la cara, tambien me fui.

El camarero del Leonardos estaba en la puerta del local, como si estuviera esperando mi llegada.

- ¿Qué haces ahí?
- Esperando tu llegada, mi amor.
- Pareces una prostituta...

Tres copas y una cerveza. No estaba mal, pero tenia que beber aun menos. Estaba totalmente sobrio y tenia un paquete de tabaco bastante lleno. No beber me esta convirtiendo en un fumador compulsivo, pero no me importa. Siempre me ha gustado la noche, aunque rara vez he tenido ocasión de aprovechar el silencio y la soledad que reportan debidamente sobrio. No tenia nada de sueño, y opte por un camino mas largo hacia mi casa. No pasaba ni un solo coche por el paseo de Carmelitas ni por Filiberto Villalobos. Caminaba despacio, intentando alargar el momento, y me encendí un cigarro. Me puse a pensar en mis cosas, con el único ruido de los tacones de mis zapatos contra el suelo y el papel del cigarrillo quemándose acompañándome. Asombrado por lo bien que me sentía, por una parte, y resignado por el fin de semana totalmente sobrio, por la otra, llegue hasta mi casa. Me senté antes de entrar en mi portal. Me encendí el ultimo cigarro de la noche, como siempre hago, y empecé a deliberar cual de las dos vidas me gustaba mas: sobria, manteniendo el carácter y la compostura hasta altas horas, arriesgándose a pasar una noche aburrida y amargada; o beber sin parar hasta que el estomago dijera “basta”, asegurándome diversión y un estado de felicidad en un mundo paralelo en el que todo sale bien.
Con el cigarro quemado hasta el filtro, lo coloque entre mis dedos pulgar y corazón, lo lance con el índice a gran distancia, me levante y pensé...

“Es mejor beber”.

4 comentarios:

israel pareja dijo...

estoy llorando de la emocion

jara queremos un libro tuyo yA!

TIMBALETIS dijo...

Jara comparto la opinion de Israel, publica un libro y lo digo totalmente en serio.

MICHI

TIMBALETIS dijo...

Maravilloso jara...estupendo...casi se me saltan las lágrimas macho!impresionante!
un abrazo "El de las pajas".

Jarno Trulli Castaño dijo...

Jara increíble...es que es la polla como escribe el abstemio este...ole, ole y ole...mis felicitaciones...

Un besin jarras